De la adversidad al emprendimiento: la historia que dio vida a Cumaná Café en Puebla
- N. Poblana
- 8 ene
- 2 Min. de lectura
Puebla, Pue. 8 de enero de 2026. La historia de Cumaná Café, un acogedor espacio culinario en Puebla, es mucho más que un relato sobre gastronomía: es una historia de resiliencia, migración y reinvención personal. La fundadora, Leticia Patiño Goitia, vivió en carne propia los retos que implica dejar el hogar para buscar nuevas oportunidades, enfrentar una enfermedad y, luego, volver a comenzar desde cero. Su trayectoria representa el espíritu de quienes transforman las dificultades en impulso para construir nuevos proyectos de vida.
Originaria de Venezuela, Leticia llegó a México luego de atravesar la compleja experiencia de migrar por razones económicas y personales. Para muchos migrantes, la decisión de dejar su país de origen implica renunciar a redes familiares, costumbres y seguridad emocional, enfrentando trayectos que pueden estar marcados por incertidumbre y desafíos sanitarios y laborales. Este contexto pone de relieve —como lo señalan especialistas en migración— cómo estos procesos pueden afectar profundamente la salud mental y el bienestar de las personas, incluidos estados de ansiedad, duelo y estrés emocional al adaptarse a nuevas realidades.

Luego de llegar a Puebla, Leticia enfrentó una enfermedad que puso en pausa sus planes y actividades cotidianas, obligándola a priorizar su recuperación antes de retomar sus aspiraciones profesionales. Esta etapa, lejos de derrumbarla, se convirtió en un punto de inflexión: tras recuperarse, decidió reiniciar su camino emprendedor desde una nueva visión, fusionando sabores de su tierra venezolana con elementos de la cocina mexicana. Así nació Cumaná Café, que ocho meses atrás reabrió sus puertas ofreciendo un menú que celebra ambas tradiciones culinarias y refleja su propia historia de superación.
Más allá de ser un lugar para disfrutar alimentos, Cumaná Café se ha convertido en un símbolo de perseverancia y de creación de comunidad, donde Leticia no solo comparte sabores, sino también su historia de vida con quienes la visitan. Su experiencia —marcada por la migración, el encuentro con la adversidad y la determinación de volver a empezar— resuena con muchas personas que han vivido procesos similares de desplazamiento y adaptación.






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