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Biblioteca José María Lafragua: un tesoro histórico que preserva la memoria de la BUAP

  • hace 12 horas
  • 2 min de lectura

Puebla, Pue. 16 de agosto de 2026. La Biblioteca José María Lafragua de la BUAP, ubicada en el Edificio Carolino, resguarda uno de los acervos bibliográficos históricos más importantes de México. Sus colecciones no sólo representan una fuente de conocimiento, sino también un testimonio de la evolución cultural, científica y tecnológica a través de los siglos.

Entre sus piezas destaca un Breviario Romano, manuscrito que pudo ser fechado alrededor del año 1356 gracias al calendario incluido en sus páginas. El ejemplar ha despertado el interés de especialistas internacionales, como el doctor Leonardo Magionami, de la Universidad de Siena, quien realizó un estudio codicológico de la obra.

El acervo también incluye dos códices coloniales, manuscritos de gran relevancia, 17 incunables y ocho impresos mexicanos del siglo XVI. Los incunables son aquellos productos tipográficos elaborados entre 1450 y 1500, durante los primeros años de la imprenta, por lo que constituyen piezas fundamentales para comprender la historia del libro.



A estas colecciones se suman diversas ediciones príncipes, es decir, las primeras ediciones impresas de determinadas obras. Estos materiales permiten observar cómo evolucionaron las técnicas de impresión y la producción gráfica desde el siglo XVI hasta el XIX.


Aunque los materiales son considerados bienes patrimoniales y su consulta está regulada para garantizar su conservación, el acceso no está restringido exclusivamente a especialistas. Investigadores, estudiantes y personas interesadas pueden solicitar la consulta de ejemplares mediante un registro previo.



La directora de la Biblioteca Lafragua, Mercedes Isabel Salomón Salazar, destacó que incluso libros que no son primeras ediciones o incunables pueden adquirir un enorme valor para la investigación cuando se trata de ejemplares únicos o poco comunes.

De esta manera, la biblioteca funciona no sólo como un espacio de conservación, sino también como un centro para la investigación histórica, donde los documentos permiten reconstruir aspectos del pasado y generar nuevos conocimientos.



La conservación del patrimonio bibliográfico también se acompaña de actividades para acercar estas colecciones al público. La biblioteca organiza exposiciones bibliográficas, visitas guiadas, clases con fondo antiguo, cursos y talleres, utilizando diferentes recursos para explicar el valor de los materiales que resguarda.

Además, cuenta con herramientas digitales como bases de datos, catálogos, guías y colecciones digitalizadas, que permiten ampliar las posibilidades de consulta y facilitar el trabajo de investigadores.

Así, la Biblioteca José María Lafragua mantiene un equilibrio entre conservar el patrimonio y hacerlo accesible, convirtiendo sus libros, manuscritos y documentos históricos en una puerta hacia la memoria y el conocimiento acumulado durante siglos.

 
 
 

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